Las empresas españolas han encontrado en los mercados exteriores, una oportunidad de crecimiento y durante la crisis para muchas de ellas la exportación ha sido la salvación. Muchas empresas siguen “vivas” hoy en día gracias a la exportación. La diversificación de los riesgos, el hecho de no centrar la producción y las ventas en un solo cliente – nacional – han ofrecido la posibilidad a las empresas de seguir “vivas” y ampliar las ventas.

La exportación, da la oportunidad a las empresas de generar ingresos adicionales mediante la ampliación de las ventas, en general manteniendo las ventas nacionales. Eso se hace posible mediante la ampliación de la actividad productiva, ya que la exportación no significa dividir la producción entre el mercado nacional y el internacional, si no, ampliar la producción con el volumen necesario para cubrir la exportación, manteniendo la producción dedicada hasta entonces en exclusiva al mercado nacional, evidentemente, siempre y cuando ese mercado, el tradicional, es capaz de absorber la producción generada para ese mercado.

La exportación fortalece la marca de la empresa. Una empresa que sale al exterior es una empresa fiable, con un  producto de calidad, es una empresa que tiene potencial para abrir nuevos mercados.  Por el hecho de salir en el exterior demuestra su fortaleza.

La internacionalización de las empresas, de aquellas empresas que dan el siguiente paso después de la exportación, que deciden ampliar su estructura empresarial fuera de las fronteras, mediante filiales y sucursales, es una herramienta que les obliga a mejorar su competitividad.

La internacionalización no es posible sin un producto competitivo, capaz de adaptarse a las expectativas de los nuevos mercados, capaz de modelarse según las exigencias de cada mercado extranjero, sin un producto capaz de mejorar día a día en calidad y en general en cualquier aspecto.

Cualquiera que sea el motivo por el cual una empresa decide salir hacia el exterior, exportando o internacionalizando su compañía, la decisión de hacerlo se debe meditar mucho, se debe pedir consejo a los expertos, escuchar a consultores con experiencia, pero siempre sabiendo que el retorno de la inversión es a largo plazo, que hace falta mucha paciencia, que los resultados se verán aunque no hoy, ni mañana, si no, con el tiempo.

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